
La moneda local se deprecia y los bonos pierden valor ante la incertidumbre electoral y la inestabilidad política. El Banco Central y el Tesoro intervienen para contener la presión sobre el peso.
El peso argentino volvió a mostrar su vulnerabilidad este lunes, presionado por una fuerte demanda de dólares y un escenario político marcado por la reciente derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. La incertidumbre electoral, con las elecciones legislativas de octubre a la vista, intensifica la volatilidad de los mercados.
El Banco Central (BCRA) y el Tesoro intervinieron en el mercado mayorista ofreciendo dólares para contener la depreciación. El tipo de cambio interbancario cerró en 1468 pesos por dólar, con una baja leve desde la apertura, mientras los operadores mostraban desconfianza ante la limitada liquidez en reservas. Según analistas, la incertidumbre se refleja también en el riesgo país, que sigue en niveles elevados.
Los activos locales no escaparon de la tensión: el índice S&P Merval cayó 0,64 % en la jornada, sumando a la pérdida acumulada de 11,9 % de la semana pasada, y la deuda pública retrocedió 2,7 % ante la fuga hacia inversiones dolarizadas.
El presidente Javier Milei mantuvo su política de déficit cero y control del gasto público, aunque la caída del oficialismo en la PBA generó presión sobre la Casa Rosada, que busca abrir diálogo con gobernadores y grupos políticos de cara al presupuesto 2026. Economistas coinciden en que la clave será mantener el equilibrio fiscal mientras la economía muestra signos de desaceleración.
La devaluación acumulada del peso alcanza casi el 30 % en lo que va del año, superando ampliamente la baja registrada en 2024, y plantea desafíos importantes para los mercados, la política económica y la confianza de los inversores.
Con información de Reuters

