
Los puestos asalariados privados retrocedieron por segundo mes consecutivo y la industria operó con su segundo peor nivel de utilización de maquinaria en ocho años. La pérdida de poder adquisitivo golpea al consumo y alimenta la contracción.
El empleo asalariado registrado del sector privado cayó un 0,1 % en julio y la Secretaría de Trabajo proyecta una nueva baja del 0,3 % para agosto, según la Encuesta de Indicadores Laborales. Se trata del segundo mes consecutivo en retroceso, en un contexto de fuerte deterioro del mercado interno y caída del salario real.
Los datos oficiales reflejan un escenario de recesión que también se evidencia en la industria: el Indec informó que la utilización de la capacidad instalada fue del 59,4 % en agosto, 1,8 puntos por debajo del mismo mes del año pasado y el segundo peor registro de toda la serie histórica, solo superado por el agosto pandémico de 2020.
Según el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-A, Luis Campos, “la dinámica del empleo privado empieza a ser muy preocupante. Entre junio y julio se perdieron casi 22.000 puestos de trabajo y los valores se acercan a los mínimos registrados a mediados de 2024”.
El debilitamiento del empleo se vincula directamente con la pérdida del poder adquisitivo. Desde noviembre de 2023, los salarios reales del sector registrado cayeron un 5,2 %, y en lo que va de 2025 acumulan una baja adicional del 0,1 %. La merma del consumo interno llevó a una menor producción, menor contratación y reducción en el uso de maquinaria.
A esto se suman factores financieros: la alta tasa de interés, el ajuste fiscal y la apertura importadora que presionan sobre la actividad. En paralelo, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipó una contracción del PBI del 0,6 % en el tercer trimestre, lo que, junto con la baja del 0,1 % en el segundo trimestre, configuraría una recesión técnica si se confirma oficialmente.
Una encuesta reciente de Proyección Consultores reveló que los “bajos salarios” son hoy la principal preocupación del 57,5 % de los argentinos, seguidos por la inseguridad (47,7 %), la inflación (38,8 %) y el desempleo o temor a perder el trabajo (31,2 %).
Con información de BAE Negocios

