La iniciativa de Bagdad se conoció tras un ataque con drones contra instalaciones petroleras saudíes que Riad atribuyó a grupos cercanos a Teherán. El gobierno iraquí abrió una investigación y, por ahora, ninguno de los dos países se refirió al planteo.

Irak propuso crear un consejo unificado de coordinación de seguridad con Irán y Arabia Saudita para intentar recomponer la relación entre ambos países, marcada por una fuerte desconfianza. La iniciativa fue presentada por el asesor de seguridad nacional iraquí, Qasim al-Araji, quien señaló que busca abordar lo que definió como una «crisis de confianza» entre Teherán y Riad.
La propuesta surge después de un nuevo episodio de tensión entre Arabia Saudí e Irak. El 27 de julio, Riad aseguró que había derribado drones provenientes de territorio iraquí que tenían como objetivo instalaciones petroleras. Las autoridades saudíes atribuyeron el ataque a grupos vinculados con Irán.
Ante esa situación, el primer ministro de Irak ordenó abrir una investigación para determinar lo ocurrido. Hasta el momento, ni Arabia Saudí ni Irán se pronunciaron públicamente sobre la iniciativa planteada por Bagdad.
Irak busca controlar las armas de los grupos vinculados con Irán antes de la salida de EEUU
El gobierno iraquí también enfrenta un desafío dentro de sus propias fronteras debido a la presencia de grupos armados vinculados con Irán. El Ejército anunció la creación de un comité destinado a avanzar en el control estatal de las armas, una cuestión que durante años generó tensiones por la actividad de distintas facciones dentro y fuera de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una estructura paramilitar respaldada por el Estado que reúne a numerosos grupos alineados con Teherán.
En este contexto, Al-Araji sostuvo que la salida prevista de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, programada para el 30 de septiembre, puede convertirse en un punto de partida para avanzar hacia un mayor control estatal del armamento.
El funcionario pidió alcanzar un acuerdo para desarmar a las distintas facciones y separar su actividad de los partidos políticos, aunque también planteó la necesidad de garantizar los derechos de quienes integran esos grupos.
Por su parte, el presidente Nizar Amidi afirmó días atrás que solo dos o tres facciones todavía no entregaron sus armas. El mandatario se mostró confiado en que las negociaciones permitan resolver un problema que calificó como «altamente interrelacionado».

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