Las autoridades españolas intensificaron los procedimientos de identificación de las víctimas del trágico episodio migratorio ocurrido en el enclave de Ceuta, donde el número de fallecidos escaló a 141 personas. La medida busca dar respuesta a decenas de familias que aún desconocen el paradero de sus allegados.
## Equipos desbordados y refuerzos urgentes
El sistema forense local, compuesto habitualmente por cinco profesionales que durante todo el año pasado atendieron 76 decesos, colapsó frente a la magnitud del evento. Para hacer frente a la situación, se sumaron ocho expertos enviados desde la península ibérica y se acondicionó como depósito un antiguo nosocomio militar desafectado.
Manuel Aparcero, a cargo del grupo especializado, reconoció que la cantidad de víctimas superó ampliamente la capacidad operativa disponible. El profesional fue convocado para certificar las muertes de los migrantes arribados a la costa el 30 de julio último.
Los cadáveres que no pudieron ser reconocidos de inmediato fueron sometidos a extracción de huellas digitales y material genético. El objetivo es establecer un vínculo certero con parientes y, de ese modo, cerrar una de las interrogantes centrales que dejó la crisis: la identidad de quienes perdieron la vida en el intento de cruzar hacia territorio español. La mayoría de los restos serán sepultados en Ceuta durante los próximos días.
## La angustia de quienes esperan
Mientras los laboratorios procesan muestras, la desesperación crece entre quienes tienen a alguien desaparecido. Las estrategias de búsqueda son múltiples: posteos en plataformas digitales, gestiones ante organismos oficiales, recorridas por morgues. El teléfono se convirtió en el único hilo de esperanza.
Jamal Bahloul, un joven de 26 años, ilustra esa incertidumbre. Su hermano Mohamed, de 22 y dedicado a la albañilería, partió de Tánger y mantuvo contacto por última vez el día del arribo masivo. «Desde entonces, silencio. No sabemos si está del otro lado o si se fue», expresó ante medios internacionales.
Otros parientes se acercaron hasta la línea fronteriza del lado marroquí para exigir información y revisar personalmente los depósitos de cadáveres de la zona. Según cálculos oficiales españoles, cerca de 72 mil personas lograron ingresar de forma irregular a Ceuta desde territorio magrebí en un lapso de 24 horas.
Las autopsias practicadas hasta ahora indican que numerosas de las 80 personas cuyos cuerpos fueron trasladados a suelo español sufrieron paro cardiorrespiratorio, cuadro clínico asociado a muerte por inmersión según los peritos.
Redacción SDN
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