El gobierno israelí ratificó que sus efectivos militares continuarán operando en el territorio palestino mientras la organización armada mantenga su potencial bélico intacto. La declaración del premier generó rechazo inmediato del lado islamista, que exige condiciones diametralmente opuestas para avanzar en cualquier diálogo.

## La posición de Jerusalén
Benjamin Netanyahu dejó en claro que la presencia de las FDI en el enclave costero no tiene fecha de finalización. A través de un mensaje difundido en plataformas digitales, el líder del ejecutivo israelí ordenó a sus tropas tomar todas las medidas indispensables para resguardar la integridad del Estado y de su población civil.
La Casa Blanca, por su parte, había difundido días atrás un entendimiento supuestamente alcanzado por la Junta de Paz para la entrega de armas de las facciones combatientes. No obstante, Netanyahu desmintió que su administración hubiera validado ese documento. «Recibimos una propuesta ajena a la nuestra y remitimos nuestras observaciones», precisó el primer ministro, dejando entrever distancias con la iniciativa norteamericana.
## La contraoferta del grupo islamista
Hamás, en tanto, manifestó su aceptación de una hoja de ruta vinculada a la segunda etapa del acuerdo de tregua, tras rondas de conversaciones intensas. Pero estableció límites inflexibles: no evaluará el abandono de sus arsenales sin que previamente cesen los bombardeos, se produzca la partida de las fuerzas ocupantes y se concrete un plan concreto de reconstrucción del territorio devastado.
El fin de semana reciente volvió a dejar un saldo trágico en la Franja, con decenas de víctimas fatales —incluidos menores de edad y personas sin participación en los enfrentamientos— producto de incursiones aéreas del ejército hebreo. La matanza motivó que Qatar, Egipto y Turquía —actores clave en las gestiones de paz— expresaran conjuntamente su repudio a la escalada bélica.
La grieta entre las partes sigue abierta: Jerusalén exige desarme previo; Gaza, retiro y cese de hostilidades. Mientras tanto, la sangre no deja de derramarse en un conflicto que parece no encontrar salida.
Redacción SDN
