Europa en piezas: la crisis de Ceuta expone la grieta migratoria del bloque

Bruselas intentará este martes poner paños fríos a una disputa que desnudó las fisuras más profundas del proyecto europeo. La llegada masiva de personas a Ceuta desató una tormenta política que dejó al descubierto la ausencia de una hoja de ruta común frente a los movimientos migratorios irregulares.

## La defensa española y las acusaciones cruzadas

El gabinete de Pedro Sánchez llega a la capital belga con la intención de justificar su gestión ante los representantes de los veintisiete Estados miembros y la Comisión Europea. La cita ministerial, solicitada tanto por Madrid como por una veintena de gobiernos liderados desde Roma y Copenhague, marcará el primer análisis institucional del episodio. La tesis central del Ejecutivo español apunta a que la situación quedó normalizada en menos de dos días, con el restablecimiento pleno del control fronterizo.

No obstante, la postura de Madrid chocará frontalmente con las denuncias de numerosos países que le endilgan responsabilidad por la regularización masiva aprobada meses atrás. Para estos gobiernos, esa medida funcionó como imán para quienes buscan ingresar al territorio comunitario. Aunque cada nación conserva autonomía en materia migratoria, la percepción de un efecto llamada alimentó la tensión y llevó a algunos a plantear incluso la exclusión de España del espacio Schengen.

## Contradicciones en la sede comunitaria

La actitud de la Comisión Europea osciló visiblemente durante los últimos días. Inicialmente, la titular del organismo eludió respaldar explícitamente a Madrid, incluso cuando circulaban propuestas de sanción. Veinticuatro horas después, el discurso viró: se destacó que la práctica totalidad de los aproximadamente cincuenta mil ingresantes retornó a territorio marroquí, sin que nadie pisara la península ibérica.

Esa circunstancia —la ausencia de traslado al territorio continental— permitió que España evitara activar los mecanismos de solidaridad contemplados en el flamante Pacto de Migración y Asilo, vigente desde apenas ocho semanas.

El episodio reavivó posiciones endurecidas que se venían gestando desde la ola de desplazados sirios de 2015. Dinamarca e Italia impulsan con particular énfasis alternativas extremas, como la creación de centros de expulsión en naciones ajenas al bloque.

Desde el entorno de Sánchez se interpreta que buena parte de la virulencia ajena obedece a calendarios electorales próximos en Italia, Suecia, Finlandia, Francia y Polonia, donde el tema migratorio funciona como eje de disputa electoral. Filippo Grandi, quien encabezó ACNUR, coincidió en esa lectura al denunciar que los migrantes son instrumentalizados con fines partidarios y que la respuesta comunitaria carece de genuina preocupación humanitaria.

Mientras los diplomáticos buscan recomponer la unidad, observadores internos admiten que actores externos ya captaron la debilidad exhibida. La coyuntura coincidió, además, con renovadas declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump sobre la eventual toma de control de Groenlandia.

Redacción SDN

Etiquetas: migración, Unión Europea, Ceuta, política internacional, crisis fronteriza

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