El exoperario metalúrgico que llegó a la presidencia por tercera vez en 2023 quiere quedarse cuatro años más en el Palacio do Planalto. Luiz Inácio Lula da Silva, que cumplió ocho décadas de vida, encara su séptima candidatura presidencial con una convención partidaria en San Pablo este fin de semana.

## La pulseada con Washington
La campaña electoral arranca en un contexto de fuerte hostilidad con la Casa Blanca. La administración de Donald Trump, cercana a los Bolsonaro, castigó a Brasil con múltiples rondas arancelarias durante 2025 y 2026. Las medidas comerciales incluyeron gravámenes punitivos que, según Washington, responden a prácticas desleales de comercio, aunque también existen versiones sobre represalias políticas vinculadas al encarcelamiento de Jair Bolsonaro.
El líder del Partido de los Trabajadores no se quedó callado. Denunció que Flávio Bolsonaro, su contendiente de 45 años, colaboró para que la economía brasileña sufriera ataques desde el exterior. «Traidor a la patria», lo calificó el mandatario, quien prometió enfrentar la desinformación con una «guerra de la verdad contra la mentira».
El especialista Leonardo Paz, vinculado a la Fundación Getúlio Vargas, interpretó que el discurso nacionalista le sirve al gobernante para construir un adversario extranjero y diluir las cuestiones domésticas que erosionan su imagen.
## El escenario electoral y las sombras de cada lado
Según los sondeos de Datafolha, Lula se impone en un balotaje hipotético con 48% contra 43% del senador hijo del exmandatario detenido. La ventaja, aunque real, resulta estrecha en una contienda que reproduce la polarización de 2022, cuando el fundador del PT ganó por la mínima diferencia.
El oficialismo puede exhibir indicadores macroeconómicos favorables: expansión sostenida del PBI y cifras históricas de ocupación laboral. Sin embargo, la inflación que encarece el día a día y el desequilibrio de las cuentas públicas generan malestar entre la ciudadanía. La inseguridad urbana, donde facciones criminales dominan territorios enteros, constituye otro frente débil para el gobierno.
Ambos postulantes arrastran nubes judiciales. Flávio Bolsonaro aparece mencionado en una pesquisa por presunto financiamiento irregular de un documental sobre su padre mediante fondos de un financista procesado por fraude millonario. Paralelamente, esta semana la Justicia abrió una causa contra «Lulinha», primogénito del presidente, por supuestos delitos de corrupción y tráfico de influencias en trámites vinculados al Ministerio de Salud.
La contienda de octubre promete ser otra página intensa de la democracia brasileña, con un veterano líder progresista resistiendo el paso del tiempo y una derecha que intenta retomar el poder desde la herencia familiar.
Redacción SDN
Etiquetas: Elecciones Brasil, Lula da Silva, Flávio Bolsonaro, Relaciones exteriores, Política latinoamericana

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