Un vuelo de observación sobre las misteriosas figuras del desierto peruano terminó en una catástrofe que conmocionó al país y a tres naciones europeas. La aeronave, operada por una compañía local de turismo aéreo, se desplomó en medio de una jornada que había comenzado con la esperanza de reanudar actividades tras una suspensión por mal clima.

## El siniestro y sus víctimas
La máquina se desvió de su ruta prevista poco antes del mediodía y se estrelló en terrenos de cultivo del distrito de Pueblo Viejo, a escasa distancia del aeródromo que lleva el nombre de la célebre investigadora alemana María Reiche. El impacto generó un incendio que consumió parte de los restos y complicó las tareas de rescate. Efectivos de distintas fuerzas arribaron al sitio para constatar lo que rápidamente se confirmó: no había quedado ningún superviviente entre los ocupantes.
El saldo fatal alcanzó a once visitantes internacionales que habían llegado hasta la costa sur peruana para admirar desde el cielo el patrimonio arqueológico milenario. Entre ellos se contaban siete italianos, dos españoles y dos alemanes. Completaban la nómina de fallecidos dos especialistas peruanos que conducían la aeronave desde la ciudad de Pisco, punto de partida de la excursión.
## Reacciones e investigación oficial
La cancillería peruana estableció comunicación directa con las representaciones diplomáticas de los países afectados para coordinar la asistencia a los parientes de las víctimas y agilizar los trámites de identificación. La mandataria en ejercicio expresó públicamente su pesar por lo acontecido y garantizó el acompañamiento estatal en estos procedimientos.
La empresa responsable del servicio emitió un comunicado en el que manifestó su consternación y ofreció colaborar con los peritajes que determinarán por qué la aeronave sufrió la falla que la precipitó al suelo. Un oficial de la uniformada que se presentó en la zona del accidente ratificó ante la prensa que la magnitud del hecho hacía imposible hallar personas con vida.
Los expertos aeronáuticos ya trabajan en la reconstrucción de los hechos. Deberán examinar la estructura dañada del aparato, revisar los intercambios con la torre de control y evaluar si los intensos vientos que azotaron la región de Ica durante la jornada previa —y que obligaron a paralizar temporalmente los sobrevuelos— tuvieron alguna incidencia en la tragedia. Este no es el primer episodio de gravedad en el área: en años anteriores, otros dos accidentes similares cobraron la vida de trece personas en total, poniendo en debate la seguridad de esta modalidad turística tan demandada por quienes desean contemplar las enigmáticas formas del desierto de Sechura.
