Torero alerta: El Niño golpeará fuerte con Ormuz de fondo

La región enfrenta una tormenta perfecta. El fenómeno climático que se avecina chocará contra una economía agrícola ya castigada por el bloqueo del paso estratégico de Medio Oriente. La advertencia proviene de la cúpula técnica de la FAO, que pidió acción inmediata para evitar una crisis alimentaria de proporciones.

## Una encrucijada de presiones globales

Máximo Torero, el economista que lidera el área de análisis de la organización de Naciones Unidas, desglosó los peligros que se ciernen sobre los campos latinoamericanos. La tensión en el estrecho persa ya encareció y dificultó la llegada de combustibles para tractores, insumos para fertilizantes y otros elementos indispensables del agro moderno. A ese cuadro se sumará ahora la inestabilidad hídrica que caracteriza a El Niño: zonas anegadas conviviendo con otras resecas en el mismo territorio nacional.

El directivo fue tajante al describir la situación. Los suelos recibirán menos nutrientes sintéticos mientras deben soportar, simultáneamente, either escasez de precipitaciones o su exceso devastador. La ecuación resulta particularmente peligrosa para la fruticultura, especialmente en las etapas de floración. Los granos también corren riesgo: el maíz y el trigo aparecen entre los más comprometidos, aunque la soja podría sortear mejor los excesos de humedad.

La heterogeneidad del impacto obligará a respuestas a medida. En el Perú, la costa norte se prepara para desbordes mientras los Andes esperan aridez. Chile enfrentará una lógica parecida de contrastes geográficos. Hacia el norte, el Corredor Seco que atraviesa Centroamérica emerge como el punto de mayor fragilidad, con hambruna como escenario posible.

## El mar también se altera

La temperatura oceánica modificará hábitats marinos. Especies emblemáticas como el salmón del sur y la anchoveta peruana migrarán a profundidades inaccesibles para la flota artesanal, dejando a miles de familias sin sustento.

La meteorología estadounidense calcula en más de ocho de cada diez las chances de un evento poderoso entre octubre y diciembre, con prolongación hasta 2027. Ante este horizonte, la FAO reclama obras de contención, genética vegetal adaptada, recalendario de siembras y redes de protección social ampliadas. La postergación, advirtió Torero, encarecerá cada día la factura final.

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