El gobierno brasileño elevó la tensión con la administración de Javier Milei tras las polémicas declaraciones del mandatario argentino en territorio brasileño. El canciller Mauro Vieira recibió este lunes a Guillermo Raimondi, representante diplomático argentino en Brasilia, para expresar el rechazo oficial de Itamaraty y exigir respuestas formales sobre los cuestionamientos vertidos contra Luiz Inácio Lula da Silva y el magistrado Alexandre de Moraes.
## Críticas en plena campaña bolsonarista
La polémica estalló el pasado sábado, cuando Milei participó de un acto del bolsonarismo en San Pablo. Allí, el Presidente argentino advirtió sobre el denominado «riesgo Lula» y alentó a los votantes brasileños a elegir «pensando en las generaciones venideras». También respaldó públicamente la postulación presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, e instó a la población «a no dejarse robar el futuro».
El episodio generó un inmediato malestar en el Palacio do Planalto, que se tradujo en la convocatoria al embajador Raimondi. La medida marca un nuevo capítulo en el deterioro de los vínculos bilaterales entre los dos principales socios del Mercosur.
## Repercusiones en el Congreso argentino
En Buenos Aires, las declaraciones de Milei también provocaron reacciones. El diputado Jorge Taiana presentó un proyecto de repudio en la Cámara baja, calificando los dichos del mandatario como «gravísimos» y una «manifiesta injerencia en asuntos internos de otro Estado». El legislador del Frente de Todos sostuvo que las expresiones «dañan las relaciones bilaterales y la política exterior argentina», además de vulnerar los principios de no intervención y autodeterminación.
Taiana también cuestionó la presencia de funcionarios de la Cancillería argentina en un evento de índole partidaria en el exterior, considerándolo un incumplimiento de sus obligaciones constitucionales. «Los dichos de Milei nos avergüenzan como argentinos», afirmó el exministro de Defensa, al tiempo que advirtió que los agravios al gobierno brasileño «ponen en riesgo los lazos históricos de hermandad y cooperación estratégica entre ambas naciones».
La situación deja en evidencia la fragilidad del vínculo entre las dos mayores economías de la región, en un contexto de marcadas diferencias ideológicas entre sus gobernantes.
Redacción SDN

