La trastienda digital y política de la salida de Adorni

La caída de Manuel Adorni no fue un evento repentino, sino el resultado de una estrategia de desgaste ejecutada desde el corazón del poder libertario. El «punto de quiebre» definitivo ocurrió tras una entrevista en LN+, donde el ahora exfuncionario intentó justificar su patrimonio personal mencionando una «billetera fría» heredada de su padre con 200.000 dólares. Este episodio terminó de convencer a Karina Milei de que ya no era posible sostener la narrativa de transparencia del Gobierno frente a tales explicaciones.

«El Jefe» (Karina Milei) lideró la operación para su salida, esperando el momento en que Javier Milei bajara la guardia. Aprovechando el viaje del Presidente a Europa, Karina se quedó en Buenos Aires para coordinar la sucesión junto a Santiago Caputo, dejando a Sandra Pettovello como contención emocional del mandatario en el exterior. La decisión de comunicar la renuncia el sábado por la tarde, justo antes de un partido de la Selección Argentina, fue una táctica diseñada por el sector de Caputo para minimizar el impacto en la opinión pública y diluir la noticia en la agenda del fin de semana.

A pesar de que el Presidente manifestó públicamente en Madrid que «eyectaría de una patada» a Adorni solo si la Justicia lo encontraba culpable, la presión interna fue total. La relación entre los hermanos Milei sufrió tensiones por este caso, ya que mientras Javier se resistía a soltarle la mano por considerar los ataques como «operaciones de la prensa», Karina ya le había quitado su respaldo desde marzo. Finalmente, tras confirmarse que el costo político ponía en riesgo el objetivo de la reelección, el Gobierno decidió soltar al funcionario que alguna vez fue el comunicador estrella del espacio

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