El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó este viernes su enérgico rechazo a la decisión del gobierno de Donald Trump, a través del Departamento de Estado, de designar como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV).
Lula da Silva sentenció: "No aceptamos que nos traten como niños", enfatizando la indignación ante lo que considera una afrenta a la soberanía nacional. La polémica designación se produce días después de que el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal opositor de Lula, viajara a Washington para reunirse con Trump, a quien presuntamente solicitó la implementación de esta medida.
El mandatario brasileño insistió en que Brasil lleva años combatiendo al PCC y al CV con sus propias leyes, instituciones y fuerzas de seguridad. Advirtió que la clasificación unilateral de Washington podría menoscabar estos esfuerzos internos y lanzó una clara advertencia: "No jueguen con la soberanía de este país, no jueguen con nuestra democracia".
A pesar de sus críticas a la injerencia externa, Lula reconoció que ambas organizaciones criminales actúan con métodos terroristas contra la población, a la que "roban todo lo que tienen". En este contexto, acusó directamente a Flávio Bolsonaro de "traicionar a la patria" por buscar la intervención de un gobierno extranjero en asuntos internos de Brasil.
El presidente brasileño también desafió a Trump a extraditar a cabecillas de bandas brasileñas que, según él, residen en Miami. Mencionó específicamente al empresario Ricardo Magro, presidente del Grupo Refit, a quien acusó de ser el mayor contrabandista de combustible del país, y al exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia, Alexandre Ramagem. Lula incluso apuntó a un posible esquema de lavado de dinero en Delaware, estado natal de Trump, afirmando: "Vamos a empezar por su estado de Delaware, donde se blanquea dinero de brasileños".
La designación del PCC y el CV por parte de la administración Trump se enmarca en una política más amplia que ha llevado a clasificar como terroristas a otros grupos criminales transnacionales, como los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, y el Tren de Aragua de Venezuela, durante su periodo de gobierno o como parte de sus propuestas políticas.

